
Lea apretó los ojos con fuerza y aspiró profundamente, notando como, a pesar de saber que estaba tumbada sobre el pasto y de notar las briznas de hierba en su nuca, la inundaba un profundo olor a sal y pan tostado, un olor a verano y mar.
Todavía con los ojos cerrados trató de descifrar las sensaciones que le provocaba aquel aroma, porque Lea siempre había clasificado los olores en categorías para ordenar un poco los sentimientos que le provocaban. Por ejemplo, cada vez que cerraba los ojos en un jardín, se sentía tranquila y relajada, porque aquellos eran los sentimientos que le transmitía Ami, y ella siempre estaba rodeada por un olor dulzón de lilas, violetas y azucenas. Cuando leía o estudiaba se sentía muy concentrada y aplicada, incluso lista, porque así era Nat siempre que trabajaba, y la rubia olía exactamente igual que la biblioteca, a libro nuevo, concentración y té. En cambio Lis olía como a chicle de fresa, un vicio que había tenido desde muy pequeña, y a jabón, y su aroma le transmitía a Lea muchos recuerdos de tiempos pasados, momentos que habían compartido y hecho suyos, y aquello le daba seguridad.
Sin embargo no recordaba haber percibido antes aquel olor a sal, tan cálido que sentía como el corazón se le inundaba de ternura y la hacían sonreír, sintiéndose muy bien. Con pereza abrió los ojos al sol y ladeó la cabeza, con las briznas de hierba haciéndole cosquillas en la nariz, y se quedó mirando fijamente a Nick que, tumbado a su lado y con los ojos cerrados, no se percató de la mirada de dulzura que le dirigía Lea.
El viento sopló en su dirección y revolvió el cabello del muchacho, arrastrando hacia ella un penetrante olor a sal y pan tostado. Un olor a verano y mar.
olaa
ResponderEliminarwow,es preciosoooo
es cierto,los olores pueden transmitir sentimientos
yo con el olor a lavanda m relajo tanto k m duermo XD
jaja
bss